San Martín y la felicidad eterna

Antes de empezar, quiero dejar patente que este escrito no va con tono lúgubre y apagado, es decir, no estoy afectado ni pido misericordia, ni siquiera un abrazo. Y no lo pido porque me da exactamente lo mismo. Me decido a escribir esto para evitar tener que soltar 50 euros y contárselo a un psicólogo que se va a reír en mi cara. Y como la respuesta ya me la se, pues prefiero escribir y esos 50 euros gastármelos en cerveza y torreznos. Y lo segundo que debo decir es que esto lo escribo YO y lo que vais a leer es MI opinión y la de nadie más.

Desde que hace unos meses le diagnosticaron a mi madre un cáncer de mama, he podido ser testigo de la grandeza del ser humano y también de la bajeza del mismo. La grandeza ha venido encarnada por gente que sabía que iba a estar a la altura, pocos, pero han sabido estar (gracias Rodro, Cris, Toño, Damián, Ariana, Alberto, Carlota, Manu....). La grandeza ha sido encontrar a un grupo de vecinos en mi urbanización que no paran de preguntarme por mi madre cada vez que nos cruzamos. La bajeza viene representada por un buen número de gente, algunos parásitos (no sólo míos si no de la sociedad en general), otros vagos que se han ido arrimando para hacer ellos aún menos, y por último existe ese grupo de gente que te ve por la calle y te brea a abrazos y a cariños pero que luego eso no se traduce en nada, se queda en el postureo más nimio y desagradable. Dentro de este último grupo también puedo encontrar gente que se ha arrimado a mi por el interés, cuando todo iba bien, cuando recogía lo que la vida me había negado hasta hace 3 años, cuando me relacionaba con gente de renombre, cuando me hacía un 39’ en 10 kms…pero cuando ya empiezan a salir problemas o preocupaciones esa gente desaparece y ya no se acuerda de todas las que te deben. Pero esto pasa siempre, y la pena del ser humano es que no nos cansamos de tropezar en la misma piedra, hasta ahora.

A principios de año hice un cambio de mentalidad que sólo me ha traído alegrías, me deshice de vagos y parásitos, de gente tóxica y de gente que no me aportaba absolutamente nada. Empecé a hacer de mi capa un sayo. Con el tema de mi madre esto se reforzó, y se radicalizó. Por ello lo de empezar este post con el párrafo donde digo que no escribo esto con lágrimas en los ojos, ni mucho menos. Me da igual, exactamente igual. Pero he querido escribirlo para que más de uno se sienta identificado y se le caiga la cara de vergüenza.

Yo no tengo amigos por tenerlos, ahora mismo el que está a mi lado está porque yo quiero que esté, nada más. Desde hace meses, y no digo semanas, digo meses, he tenido que observar cómo compañeros míos (no todos pero si una amplia mayoría) del equipo de atletismo Clínica Menorca se han olvidado al 100% de mi. He sido testigo directo de cómo pseudoamigos míos han cogido carretera y manta y me han abandonado, demostrando así por qué llevan el pseudo antes del amigo. También he asistido a la callada por respuesta de aquellos de los que me lo esperaba. He tenido muchas respuestas, y pocas han sido satisfactorias. Han llegado a decirme “no te llamo por no molestar”, váyase ud a la mierda porque antes llamabas y no te planteabas si molestabas o no.

Pero la grandeza del ser humano es que, con los años, uno se siente amo y señor de su vida, y con la total libertad de darle pasaporte vitalicio a quien considere oportuno. El inicio de ese cambio de mentalidad a principios de año ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida, de no haberlo hecho seguramente ahora sí que estaría hundido, pero no, lo contrario, me encuentro más fuerte que nunca y por primera vez en mucho tiempo me da exactamente lo mismo lo que la gente crea, piense, comente o haga o deje de hacer. Me la suda, más claro el agua.

La vida se debe vivir plenamente, no existe sentido alguno en mantener chupópteros para que luego a la primera de cambio todo eso no sirva para nada. No es inteligente. Este año no he tenido vacaciones, he estado pegado a mis padres ayudándoles en todo, yendo a sesiones de radio, a médicos…y estoy tremendamente feliz por ello, no lo hubiera cambiado por nada en el mundo. Y se que cuando mis padres falten estaré seguro de haber hecho todo lo que ha estado en mi mano para que fueran felices, también he tenido errores pero creo que he sabido compensarlos con los años.

¿Cuánta gente puede decir esto? Pocos, porque vivimos en una sociedad de mierda donde el interés individual prima sobre el global, donde sólo nos miramos el puto ombligo y donde tenemos equivocado el sentido de la palabra “éxito”. El éxito no es vivir en La Finca, conducir un Audi, tener 1.000 amigos y llevar un ritmo de vida elitista (aún sin poder mantenerlo), el éxito es haber estado donde tenías que estar en el preciso momento donde hacías falta. Punto. Todo lo demás significa una única cosa: Eres gilipollas.


Y ahora con las mismas me voy a tomar mi zumito, voy a mandarle un mensaje a mi madre a ver cómo está y voy a seguir trabajando. Y ahora que la gente siga opinando, pensando y comentando, pero con la total certeza de que la vida gira y que todo llega, y que contrariamente a lo que predomina en nuestras vidas “no es más feliz el que más tiene, si no el que menos necesita”. San Martín se acerca…

Ramiro Matamoros o la filosofía de "disfrutar corriendo"

Ya hace unos años que tuve el privilegio de vestirme de amarillo, representando al Club Clínica Menorca y compartiendo pasión con otras personas, a cada cual más genial y auténtica. Pero como todo ser humano soy imperfecto, y he de admitir que el primer año hice el tonto de una manera tremenda. Y no pasa nada, admitir los errores es un tema clave en la búsqueda de la felicidad o del camino correcto que nos lleva a algún sitio. 

Ese primer año iba a entrenar con el cuchillo entre los dientes, estaba más motivado que Rambo con sobredosis de Red Bull, cosa normal porque para mi entrar en el club fue un alegrón mayúsculo. Además en breve espacio de tiempo hice muy buena amistad con Oscar, Driss, los hermanos Martínez, Edu, Jolo, Perdi, Pytu, Tenorio...quizás la más especial fue la que se fraguó entre Damián y yo, una amistad que me dio muchas alegrías, y sigue dándomelas aunque ahora en las carreras él vaya muy delante y yo muy detrás. Recuerdo con cariño y con cierta nostalgia, esas tardes donde nuestro grupo de entrenamiento era la leche, estábamos muy unidos y perseguíamos un fin común, el sub40, que cosas del destino Damián y yo conseguimos en la misma carrera. 

A este grupo de excelentes personas se han ido añadiendo otras como Mar, Elena, Sergio, Trili, Salinero, Juanito, Rober, Anita, Micra...etc...imposible nombrarlos a todos. 

Pero si a día de hoy le debo a alguien correr con una sonrisa ese es a Ramiro, el mister. 



Mis inicios en el club fueron como si un elefante entra en una cacharrería, quería el sub40 y estaba dispuesto a matar a alguien si hiciera falta. Iba a los entrenamiento y si no salían las cosas volvía con un cabreo digno de mencionar. Iba a las carreras y si caía un 41 no había quien me aguantara. El tema cambia cuando eres padre, porque lo que quieres es que tu hijo te vea feliz corriendo, porque con una medalla no me va a ver jamás. Y sobre todo cuando es mi propio padre el que sigue mis pasos (que ya ha superado con creces) también te toca el chip, te das cuenta que no puedes inculcar ese tipo de ambición porque a la larga conduce al abismo.

Esto que ahora escribo al principio ni lo veía ni lo quería ver. Fue el año pasado, cuando me detectaron un bulto en el cuello, cuando empecé a darme cuenta de que mi vida no podía ir así. Quería recuperar la alegría que me llevó a ponerme unas zapatillas y salir a correr. Está bien perseguir objetivos, pero sin olvidar que el camino que lleve a ellos tiene que ser placentero (en el terreno deportivo claro, en el profesional el camino es otra historia...pero también es otro tema). 

Tuve que parar casi dos meses, porque me encontraba muy cansado. Me hicieron pruebas y los resultados fueron buenos, nada malo rondaba mi cuerpo. Así que volví a ponerme las zapas y volví a salir a correr.

Con Ramiro no tuve buen feeling en un principio, sería mentir si digo otra cosa. Y todo fue error mío, me encerré en mi pensamiento de conseguir el sub40 a toda costa y no escuchaba nada más. Me arrepiento mucho, pero como soy humano sólo aprendo con los errores. 

El primer miércoles que bajé a pista una vez superado el susto del bulto fue uno de los mejores miércoles de mi vida. Además de todas las muestras de cariño de mis compañeros, tuve un momento especial con el mister. Se acercó y me preguntó cómo estaba, qué había pasado, etc. Y ese momento me lo dedicó a mi, porque normalmente hablas con él y está a mil cosas, pero ese ratito de 5 minutos nos aislamos. Y entonces me puso la mano en el hombro y me dijo "tú lo que tienes que hacer es disfrutar y venir a pasártelo bien". Lo que nadie sabe es que después de esta frase me fui al vestuario, me cerré en el baño, me senté en el wc y me puse a llorar. Sabía que había que hacer un cambio de mentalidad (el running era uno de los aspectos, el emocional, el de la amistad y el profesional también había que tocarlos pero todo llevaba su orden) pero fue esa frase y su autor el que hizo "click" y abrió ese cambio que necesitaba. 

Punto y aparte. Sigo siendo competitivo pero ya no soy terminator, sigo queriendo mejorar marcas pero ya no es una obsesión ni es motivo de nada. Voy a los entrenos a disfrutar, y en los calentamientos disfruto charlando y comentando de todo con todos. Durante las series me pongo música, es un error, lo se, pero me gusta y voy más contento, con lo cual...disfruto. Y en las carreras, soy feliz. Me marco un ritmo y hasta donde llegue, y el tiempo es lo de menos. Disfruto viendo a mi padre, a mis amigos, ayudando a un veterano a quedar el octavo de España...soy feliz porque he recuperado la esencia de esto.Mi MMP es terminar una carrera y pensar en la siguiente, con alegría, sin malos humos ni sufrimiento. 

Ahora ya todos los miércoles bajo a pista, busco a Ramiro y lo primero que hago es saludarle. El otro día le pedí una camiseta de manga larga, me dió una que había debido atropellar un trailer, morder el perro, pasar la legión por encima...estaba hecha trizas..."esta te la regalo, ya te traeré otra nueva y me la pagas". Pues parecerá una tontería pero no me quito la camiseta, es un regalo y me hizo tanta ilusión que aunque esté rota y roída me encanta ponérmela y salir a correr con ella. 

Mister, gracias por recuperar al Jose disfrutón del running, gracias por esa sonrisa y esos consejos que muchas veces no sabemos entender, pero que encierran mucha vida y mucha experiencia. Y perdóname por ser tan tonto de no disfrutarte desde el minuto 1 de nuestra relación. 

Ahora, cada vez que me abrocho las zapatillas me viene tu frase, "tú lo que tienes que hacer es pasártelo bien" y eso hago mister, siempre a tus órdenes ;-) 


Alcañiz, ¡al final caiste! Crónica del Cto. de España

Antes de entrar a describir cómo fue nuestra aventura en Alcañiz, me gustaría imaginar cómo fue la carta que recibió la RFEA con la propuesta de la ciudad turolense para desarrollar allí algo tan serio como un Campeonato de España. Debió de ser algo así:

"Muy Señor mío, quiero hacerle llegar nuestra candidatura para albergar el próximo Campeonato de España absoluto y veteranos, que con sumo orgullo será en Alcañiz, una localidad pequeñita cuya vida se resume en una calle, porque las demás calles que componen la ciudad no tienen un puñetero comercio abierto. Hemos pensado que haremos un 10 kms "Ciudad de Alcañiz" que salga junto con los participantes al Cto. de España, para darle más vida. Como la ciudad es pequeña nos hemos dejado los sesos en trazar un circuito que seguro le va a fascinar. Verá ud, salen todos juntos ocupando la calle entera, a los 50 metros les vamos a meter a todos en un sólo carril, a los 100 metros les vamos a hacer que giren 180º y vuelvan por donde han venido, de esta manera van a encontrarse los que vuelvan con los que todavía estén saliendo. Pero no pasa nada, colocaremos a 20 chavales con una cinta en medio, solucionado. A los 400 metros les vamos a meter otro giro de 180º y que bajen de nuevo por donde subieron antes, así se encontrarán con los que todavía no han salido. Y cuando lleguen abajo otra vez, esta idea nos ha parecido brillante, les vamos a dar otra vez otro giro de 180º y que vuelvan a subir, a lo loco. Y ya cuando estén arriba les sacamos de la ciudad, les hacemos correr por una carretera comarcal, desértica, sin nada a los lados y que allí corran a sus anchas. En el kms 6 ponemos un cono, que giren y que se vuelvan a la ciudad. Además se nos ha ocurrido que podemos venderles que la ciudad es llana y que sólo tiene un repechito de 200 metros en el km 8, cosa que es mentira, pero esto entre ud y yo, el repecho dura casi 1 km. Y ésta es nuestra propuesta, esperamos que le guste tanto como a nosotros y seamos la sede de su campeonato".

Y lo grave es que, alguien en RFEA, terminó de leer esta carta y dijo "me parece la polla esta idea, haremos el Campeonato en Alcañiz".

Ahora empieza la crónica ;-) 

Mi padre es mi héroe, así puedo resumir esta aventura. La semana pasada estuvo con gastroenteritis y se temió lo peor, hubo un día donde me dijo que "tal vez deberíamos anular el viaje", frase que le recordé ayer y le dije "los objetivos se persiguen hasta el final, la actitud lo es todo". 

Llegamos a Alcañiz el viernes a la hora de comer, y fuimos a por el dorsal. Habían montado una mini feria del corredor, muy cuca. Fuimos a comer al Parador, donde nos alojamos, que tienen un equipo fantástico que se ha portado genial con nosotros. Después de una siesta (yo había llegado ese día a las 2 am por cuestiones de trabajo) nos fuimos a dar una vuelta. Nos topamos con un crack, Sergio Salinero, nos tomamos unas cañas juntos y estuvimos charlando como 3 amigos. Conforme se fue aproximando la hora de cenar, y viendo que iba a ser imposible encontrar un bar abierto que diera algo de hidratos, decidimos quedarnos en el sitio donde estábamos, ya que el camarero era runner y nos podía preparar la pasta que quisiéramos. Al plan se sumaron Sergio y su madre, una mujer encantadora. 

De ahí al sobre, casi 8 horas de sueño que nos vinieron de cine. Desayunazo y a la zona de salida. Mi padre y Sergio tenían zona especial reservada para los que competían en el Campeonato, así que pude calentar un poco con ellos pero luego me quedé solito...

Como nadie pedía acreditar marca me metí en el cajón de 35, mal hecho, lo reconozco, pero empiezo a estar harto de que todo el mundo, independientemente de su marca, se ponga delante a hacerse la foto, así que yo, que no soy menos que nadie, ahí me puse, cajón de 35, debo salir en todas las fotos. Los participantes del campeonato salen a su cajón, abren cintas y nos juntamos todos (cosa que no entiendo, porque ellos debieron salir unos minutos antes). Dan el pistoletazo y ahí arranca el infierno. Teniendo en cuenta el inicio que he descrito al comienzo de este post...os podéis imaginar. Quise proteger a mi padre de caídas y zancadillas y cobré hasta en el dni. Patadas, codazos, me agarraron de la camiseta, empujones...increíble. No había forma de avanzar sin tocar a nadie.

El primer giro costó dios y ayuda y recibí un empujón que casi me manda a la pared, menos mal que lo vi venir y cargué todo mi peso en ese lado, de tal manera que el que salió despedido fue el intentó que me comiera la pared. Con el primer giro hecho, faltaban dos más. He de decir que el segundo fue más limpio y el tercero sólo me llevé dos codazos y una patada, pero nada más. Así que hecho el tercer giro ya sólo quedaba zumbar todo lo que pudiéramos y coger la carretera cuanto antes. Rápido encontramos nuestro ritmo así que las sensaciones fueron buenísimas. El calor empezó a apretar y correr por una carretera comarcal no mola nada. Cuando divisé el km 6 tuve que descolgarme, no podía seguir con el ritmo y si seguía así podía ralentizar a mi padre, así que me dejé caer y él siguió. Yo me paré en seco, estaba casi con respiración agónica y una sensación de calor que me iba a morir. Me quité la camiseta y me eche una botella de agua por encima. Cuando me encontré mejor retomé la carrera y pude terminar en 4:40, que no está mal. 

Acabé la carrera acordándome de más de uno, y no para bien. Mi padre terminó con 43 pelados, tiempazo para el tipo de carrera que fue. Ese tiempo, en Madrid, es casi un 41. Había hecho una gran carrera, controlando bien los ritmos, sin embalarse y terminando bien. Estoy orgulloso!

Las clasificaciones totales salieron rápido, pero las ordenadas por categorías no salieron hasta las 14 hrs...cosa que tampoco entiendo porque en pleno siglo XXI esto no tiene razón de ser.... Por cierto, la chica de la RFEA que iba a colgar las clasificaciones llevaba todos los papeles debajo del brazo y estaba teniendo problemas para organizarse, le pregunté si le podía ayudar y, después de mirarme de arriba a abajo, me dijo "no, sólo necesito encontrar papel celo". Y se fue, no escuché el "gracias" en ningún momento...

Nos fuimos al hotel, duchita y para Madrid. Sergio había acabado sexto, carrerón impresionante, estaba muy contento, aunque Sergio siempre tiene una sonrisa en la cara, es una persona de la que debemos aprender a diario, un ejemplo y una manera de entender este deporte con la que todos deberíamos comulgar. 



Ya de camino, a eso de las 14 hrs, me da por meterme en internet y...acababan de colgar las clasificaciones, miro la de mayores de 60 y ¡¡¡boom!!! Octavo!!! Menuda brutalidad!!!

Mi padre, que apenas lleva 3 años corriendo, está en el top ten de un campeonato de España, el octavo nada más y nada menos. Qué emoción y qué alegría, un momento mágico que recordaremos siempre. 

Pero este octavo puesto no es fruto de una carrera estupenda, es el resultado de mucha preparación, de muchos chips que decían "no" y que él cambió por un "es posible". De tardes de rodajes, de series fuertes, de ilusiones y de motivación. Es el fruto a un esfuerzo, a un afán de superación, a un inconformismo base. Es un reinventarse, para ser mejor y para dejar huella en otra parcela más. Mi padre se fue de Alcañiz siendo el octavo mejor atleta mayor de 60 años, ¡¡de España!! Es que es muy fuerte, aún no me lo creo. 

El viaje fue inmejorable, tuve la enorme suerte de vivirlo con él, y estos instantes me aportan más que la mejor marca del mundo. Se trata de un momento que recordaré siempre, que le contaré a mis nietos en las comidas familiares. Mi hijo sabrá que su abuelo hizo historia en Alcañiz, y será un recuerdo que se irá conmigo a la tumba y que siempre recordaré con amor. Porque la vida es esto, momentos que valen un universo y que nos llenan de felicidad, haciendo que los momentos malos se disipen y seamos más fuertes. 

A partir de ahora cuando ruede con mi padre pensaré que estoy corriendo con un top ten del atletismo español, si antes los rodajes no eran tranquilos...ahora van a ser la guerra. 

Mi padre se merecía esta alegría, porque el mundo es de los que sueñan, de los que se complican la vida para que momentos así lleguen. Este octavo puesto es sólo la antesala de todo lo que está por llegar, y todo ello, si las patas me lo permiten, lo viviré todo lo cerca suya que pueda. Gracias pater, Jefe, por ser tan cojonudamente grande. Gracias a todo el equipo Clínica Menorca por haberle acogido tan genial y tratarle con tanto cariño, gracias Ramiro por habernos dado tanto y por cambiar el chip que no funcionaba en mi cabeza, tuyo es el mérito de que ahora sonría corriendo. Y a todos y cada uno de nuestros amigos, familiares y conocidos, porque todos, en mayor o menor medida, habéis colaborado en este éxito. 

"Todo sueño conlleva sacrificios, cuanto más grande sueñes, más grandes serán los sacrificios que deberás hacer. Pero la gloria está ahí, esperándote, y cuando la alcanzas todos los sacrificios han merecido la pena", Dabiz Muñoz 


El Jarama pudo conmigo. San Silvestre fallida!

Hubiera querido escribir otra crónica, pero es lo que hay. Iba con sensaciones inmejorables, después de Aranjuez me encontraba genial. Había entrenado bien así que…¿por qué no aspirar al 45?

Quizás ese fue mi error…

El lugar era inmejorable, el mítico circuito del Jarama. La organización estaba siendo de 10, el parking genial (puedes dejar el coche a escasos metros de la salida) y todo francamente bien. La salida de 5 kms era antes que la de 10 kms, y ahí participaba Rodrigo. Hizo buena carrera, entrando en undécima posición. Le vi muy suelto, sin la cara torcida que tenía este tiempo atrás…me alegré mucho de ver sus avances.

En la de 10 kms participábamos mi padre, mi hermano y yo. Si, habéis leído bien, mi hermano.
El tío estaba súper motivado, tenía muchas ganas pero también mucho respeto, cosa que está bien, porque mi hermano es de los que sale escopetado y a los 10 minutos no puede con la vida. Pero en este caso supo dosificar y logró terminar como lo que es, un verdadero campeón. La última vuelta la hizo con una gran compañía, Rodri hizo de apoyo moral y tengo dos fotos que valen oro! Desde aquí, de manera pública, mi enhorabuena por la gesta, hizo un carrerón, muy inteligente y bien dosificada. Chapó!

Y ahora viene lo bueno. Mi padre se había empeñado en correr conmigo los 10 kms, a mi lado. “Si te quieres aburrir…” contesté yo cuando me hizo el ofrecimiento.

Arrancó la carrera y yo me sentía bien. Pero claro, a los 10 metros…cuesta. Y qué cuesta! Eso no terminaba nunca, una pendiente demasiado dura y que no daba tregua. A la mitad de la subida ya supe que iba a ser muy difícil subirla dos veces más, pero bueno. Fijamos el ritmo, 4:25. Iba bien. No tocándome las narices, pero bien.

Pasamos el km 5 y ahí ya se torció el día. Pasé por la meta, quedaba vuelta y media al circuito y mirando a Rodri le hice señales de que iba a pinchar seguro. Me cayó una bronca tremenda por su parte pero era la realidad. Iba tan mal que nada más doblar la vuelta me paré a la derecha a coger aire, si seguía 5 metros más me iba a desplomar, eso seguro. Tenía la respiración agónica no, lo siguiente. Y ya ahí fue cuando le dije a mi padre que el tiempo se iba, que el ritmo no lo iba a mantener ni jarto de vino y que se había acabado. Recuperé el aliento y comencé a trotar, con la impotencia no poder ir más rápido. Y con rabia, mucha rabia.

En el km 8 se me pegó un tío que me contó su vida y no le di una mala respuesta de milagro, estaba yo calentito…

Y nada, paso por meto y el crono marca 48 y pico…no sabía dónde meterme, esa es la realidad. Aún hoy es difícil explicar la sensación que me invadió al terminar la carrera.

Ahora me daré un tiempo sabático de carreras, me limitaré a entrenar, a encontrarme mejor y cuando vaya a una carrera será con garantías de hacer algo digno, no de repetir lo que sucedió en el Jarama.


Así que nada, volveré….

Crónica Carrera Aranjuez 2015

"Con el freno de mano echado", éste puede ser el titular que hubiera escrito el día antes. Con un 52 en Canillejas y más ilusión que entrenamiento, con terminar en Aranjuez con un 49 iba yo a estar más feliz que Falete en el McDonalds. Lo cierto es que desayunando en casa el domingo noté un bienestar tremendo, notaba la sensación, casi olvidada ya, de que todo estuviera listo para el combate, estaba tranquilo. Seguramente tendrá algo que ver que el viernes hice un rodaje con mi padre, Rodri y Lorenzo, donde las sensaciones no pudieron ser mejores.

Así que estaba tranquilo. Fuimos a Aranjuez, en el mismo coche, mi padre, Damián y yo. Se nos dió de cine, aparcamos a escasos metros de la salida, lo que representa un triunfo en toda regla. Un frío de narices, eso sí. Pero entramos a un bar donde un cola cao caliente me puso firme. Allí nos reunimos todos, con Enrique a la cabeza que nos había hecho el inmenso favor de recoger los dorsales, infinita gratitud porque de lo contrario hubiéramos tenido que darnos un viaje que hubiera complicado mucho nuestro día.

Alberto, Guille, Damián, Enrique, mi padre y servidor, entorno a una mesa y con un buen café. El único que llevaba hinchada era Alberto, cuya novia e hija no pueden ser más agradables. Damián ya me había convencido en el coche de que saliéramos juntos Enrique, él y yo. Iban a ir a 4:30, yo no estaba muy convencido, pero pensé que lo que durara estaría bien, y a la aventura me fui.



Después de calentar y saludar a todos los miembros del team que allí nos juntamos, fuimos hacia el cajón de salida. Aquí le doy un 10 a la organización, impecable. Bien organizado por cajones y 4 salidas, fantástico. Esto no quitó que nada más salir se me empezara a meter gente y en el primer kilómetro ya había perdido de vista a Enrique y a Damián. “Bien empezamos” pensé…

Pero pasé el primer km a 4:35, y elegí no bajar el ritmo, si aguantaba esa velocidad podría terminar de categoría. Iba yo con mi musiquita, tan ricamente, disfrutando lo que podía dada la situación, e intentando no pensar mucho. Llegué al 6 muy bien, pero a partir del 7 ya el tema se complicó. Decidí bajar ritmo, ponerme a 4:45, porque vi que si seguía igual seguramente no terminara.

En ese momento sonó en mi ipod un diálogo de Rocky que tengo grabado y que en todos los momentos especiales y duros de mi vida me he puesto. Cuando Rocky dice “nadie golpea más fuerte que la vida, pero aguantas mientras avanzas…hay que avanzar sin dejar de aguantar, así es como se gana”. Aquí me emocioné un poco, porque estos meses atrás fueron difíciles, hemos tenido una pérdida en la familia, luego el tema mío de tiroides que por fortuna se queda en susto, pero menudo susto…también me acordé mucho de Carlota, a la que había visto hacía poco…y claro, las lágrimas salen. Pero las piernas seguían, y el ritmo se mantenía.

Antes de llegar al 8 vi a Elena y a Edu en un lateral, me dieron ánimos y he de decir que me vine un poco arriba. Por desgracia, la única cuesta que hay en todo Aranjuez me la pusieron en el km 8.400…y ya tenía yo las patas que ni la flamenca del whatsapp.

Último km, tocaba apretar los dientes. La marca ya estaba hecha pero si seguía bien acababa en 46. Y así fue. 46 y pico. Muy contento, le debo una caña a Trili pero dadas las circunstancias se la pago y hasta le pongo un bocadillo de jamón.

Qué carrera más bonita, qué emoción, y qué felicidad. Mi padre termino en 43, no está fuerte ni nada el abuelo… Alberto hizo un señor tiempo (56’, y estoy convencido que fue viendo los pajaritos y rascándose el bolo) y Guille otro (52’, ahí es nada). Impresionante. Damián terminó en 44, está volviendo a ser el que era, y en breve rozará el 40, estoy convencido. Enrique sacó un 43 que le supo a gloria, si las lesiones le respetan va a sacar toda esa calidad que tiene en las patas.

Y por último quiero agradecer todo el cariño recibido por parte de Ramiro Matamoros y los compañeros del clínica Menorca, y esto intento escribirlo sin ponerme a llorar, que conste. A Ramiro le tengo que reconocer, y agradecer, el cariño especial de estas semanas atrás, el que haya sabido sacar al Jose runner que era feliz sólo con correr, y que ahora está volviendo a disfrutar. Y al team…pues qué deciros, que se me pusieron los pelos de punta cuando os vi en meta y os girasteis todos para preguntarme qué tal estaba y cómo me había ido. Ana, Rebecca, David, Micra, Roberto, Rulo,…sin palabras. Enhorabuena Ana y Rebecca por esa marcaza que os abre las puertas de la internacional, os lo merecéis de aquí a Lima! Y encima mejor gente no podéis ser…



Gracias a Damián, Osquitar (que no tuvo el día pero que el cabrón está fuerte y lo sabe) y a Trili. Gracias Rodri por esos rodajitos chulos. Gracias Perdiguero, Tenorio, Salinero y cía porque no hay vez que me veáis que no tengáis un gesto de cariño. Gracias pater por no darme tregua, y por tirar de mi para volver a correr.


A todos, GRACIAS. Keep running! 

Trofeo José Cano 2015

Después de un parón más largo de lo deseado (confieso que al principio fue desmotivación y apatía), luego vinieron las pruebas médicas de mi tiroides...que afortunadamente se quedan en un susto, los dos bultos que tengo son benignos así que con medicación deberían pasar a ser historia pronto.

Afrontaba la carrera José Cano con ganas, de esas que últimamente me faltaban para todo. Iba a entrenar o a correr y tenía más ganas de terminar que de disfrutar, algo no iba bien. Una vez pasadas todas las historias que he tenido últimamente, lo cierto es que sí que me apetecía darle caña a las patas en Canillejas, y ahí que me fui. He de decir que fue porque mi padre me apuntó, porque si no seguramente me hubiera quedado en casa, pero tiró de mi, cosa que le agradezco.

Contribuyó mucho que nos juntamos buenos amigos allí, Rodro, Damián, Miguel...y un enorme Alberto que ha cogido esto del running con ganas y el tio está pletórico. Además me presentó a su colega Guille, otro más que hemos fichado para la cuchi pandi!



He de decir que no quería ir a competir, cosa imposible por mi actual estado de forma, pero sí que quería exprimir las piernas y ver cómo estaban. Disfruté de la cuesta del 6 al 7 y luego intenté apretar los dientes hasta el final. Acabé en 52 minutos, muy lejos de mi MMP (39) pero con la sensación de haber disfrutado, de haberme vuelto a sentir runner. Pasé por meta y me tiré 10 minutos tosiendo porque mi garganta no estaba al 100% pero bueno, cosa menor.

Mi padre acompañó a unas compañeras del team que terminaron en 45, y fue básicamente de campo, está como un toro el tío. Alberto terminó en menos de la hora, que es un exitazo para alguien que sólo lleva 2 meses corriendo...

Rodri tuvo problemas en el gemelo y no consiguió la marca que quería, pero llegará, porque calidad le sobra. Miguel terminó en 50, iba el pobre pendiente de no perderme pero él está en forma y yo no, así que fue inevitable descolgarme y verle de lejos. Damián volverá a su nivelazo en breve, lo tiene en las patas y encima tiene mucha voluntad, si se le mete algo entre ceja y ceja...

La organización fue un diez, como siempre. Yo disfruté mucho y recuperé esas sensaciones que daba ya por perdidas. Vuelvo a tener ganas de correr, de ponerme pequeñas metas que me lleven poco a poco a ir mejorando mi forma...En Aranjuez espero bajar de 50 minutos...piano piano pero sin perder de vista el objetivo final. Y el 31 en el Jarama, que me motiva a tope!

A todos los que habéis estado ahí GRACIAS, porque lo de sentirse querido no tiene precio, y no lo cambio por la mejor de las medallas...

Maratón de Madrid, crónica

Terminé Sevilla y no imaginaba lo que vendría después. En mi santo mis padres me regalaron las Adidas Ultra Boost y…daban un vale para el Maratón de Madrid, así que…vuelta a la carga!! Logré enganchar a mi amigo Lorenzo, aunque tampoco hizo falta insistir mucho.

 

Disponíamos de un mes escaso, pero por falta de ganas no iba a ser. Así que empezamos a hacer kilómetros…

 

Las piernas se quejaban, nos dolían cosas que antes no dolían, tuvimos que pasar varias veces por boxes, pero bueno, nada que fuera novedad, porque sabíamos a lo que nos enfrentábamos. Las dos últimas semanas fueron las más delicadas, yo empecé a notar molestias en el tensor de la fascia, y tuve que parar 3 días porque se inflamó. Lorenzo notaba pinchazos en un dedo del pie, y tuvieron que hacerle una punción seca.

 

Pese a todo, el domingo estábamos listos. Daban lluvias, y acertaron de pleno. Aunque creo que nos benefició, porque fuimos muy cómodos en todo momento. Salimos del cajón 1, con lo que no tuvimos que sufrir una salida pesada y lenta. Para mi sorpresa cogimos sitio rápido, pusimos velocidad de crucero y nos limitamos a avanzar. Obviamente tuvimos que adelantar a gente, esquivar a otros tantos, pero no nos encontramos con mucha faena.

 

Decidimos fijar el ritmo a 5.20 aprox. Y pocos fueron los kms que salieron a ese ritmo. Casi todos salían más rápidos, pero es que íbamos muy bien. Pasamos el ecuador de la prueba con unas sensaciones inmejorables. Las piernas iban frescas, no había molestias. Antes de bajar hacia la Avenida de Valladolid necesité ir al baño. Era la primera vez que, en medio de una carrera, tenía que parar. Y casi la lio, porque al entrar al baño resbalé y por poco me como la puerta…

 

Una vez solventada la parada de turno pusimos rumbo a la Casa de Campo. 1 km antes ya esperaba mi padre, con la mochilita a la espalda, dispuesto a echarnos una mano en los últimos 19 kms. Verle fue una alegría enorme, yo me acordaba del año pasado y…tela, cuando le vi lo único que me salió fue decirle “voy más jodido de lo que pensaba”. Pero esta vez era diferente, tenía otro feeling. Se unió al grupo y empezaba lo bueno, la recta final. El paso por Casa de Campo fue bien, Lorenzo me comentaba que iba algo cargado, pero tenía buena cara así que no le hice mucho caso. Mi padre iba contando chistes, hablando con otros corredores, ofreciendo agua a todo el mundo…es un fenómeno.

 

Salimos de la Casa de Campo y mi ilusión fue ver el estadio del atleti, porque el año pasado iba tan fastidiado que me lo perdí. Disfruté mucho de ese momento, los 3 íbamos de cine, con una zancada fluida, buena cara…todo de cine. Habíamos pasado el km 32 y la cosa pintaba genial.

 

Antes de llegar a Atocha nos dimos Reflex en varias zonas de las piernas que empezaban a molestarnos. Pero nada serio.

 

Nada más pasar Atocha….zas!. Sentí una punzada tremenda en la rodilla derecha, no era el tensor, era la rodilla. Y me quedaba la subida de Recoletos y la de Alcalá. Era el peor momento para tener dolor en la rodilla. Pero había que afrontarlo. Lorenzo estuvo pendiente todo el rato, y mi padre tenía cara de “no, otra vez no”. La rodilla cada vez me dolía más, el réflex no hacía nada y quedaba mucho maratón.

 

Trataba de concentrarme en otras cosas pero el dolor era intenso. Paré dos veces, me tocaba la rodilla y las manos me temblaban. No podía ser posible que pasara de nuevo lo mismo. Ibamos genial y parecía que todo se iba a truncar. Le dije varias veces a Lorenzo “tira que te haces un marcón” pero no, no quería tirar, quiso estar conmigo, cosa que le agradezco mucho y que dice mucho de cómo es. Recoletos se me hizo eterno, pero es que la subida de Alcalá…fue un infierno. Al dolor en la rodilla se le sumó que el piramidal se me estaba durmiendo, el femoral estaba hiper cargado y la zancada ya no iba bien, estaba metiendo demasiado la cadera y eso no pintaba bien. Terminamos de subir Alcalá y de repente, sin haberlo pensado previamente me viene el recuerdo de una película. Quedan 2 kms y mi cabeza me echa un cable cuando más lo necesitaba. Veo a Rocky en el suelo, medio ko, se acerca Micky y le dice “un combate no termina hasta que no suena la campana, y yo no he oído nada, así que levántate hijo de puta”. Como por arte de magia noto que mis piernas vuelven a coger velocidad, poco a poco recupero ritmo y zancada. Los gritos de Lorenzo y de mi padre me animan, no todo estaba perdido. Empiezo a correr y soy consciente de que me embalo cuando miro a mi lado y no veo ni a Lorenzo ni a mi padre. Freno un poco, me cogen, y tiramos. Entramos en el Retiro, y ponemos el turbo. Al final del todo veo el crono, si seguimos así bajamos de 3 horas y 50 minutos. Y así fue.

 

Aguantamos agua, viento, frio, zapatillas caladas. Ignoramos el dolor, las adversidades. Fuimos fuertes cuando tuvimos que serlo. Y todo mereció la pena. Yo terminé feliz pero es que Lorenzo mejoró su marca de Sevilla (conseguida un mes y medio antes) bajándola casi 7 minutos. Una barbaridad. Lo que ha hecho ha sido épico, tiene un mérito increíble.

 

Al cruzar meta nos fundimos los tres en un abrazo, estos momentos se recuerdan toda la vida. Le plantamos cara al maratón y ganamos.

 

A día de hoy ando mal, me duele todo y me noto super ko. Pero miro la medalla y se me van los males, mereció la pena todo. Y esa medalla representa la amistad, el sacrificio, las ganas de afrontar retos y de superarnos a nosotros mismos.

 

Yo no hubiera corrido el maratón si mis padres no llegan a regalarme las zapatillas, o si Lorenzo me hubiera dicho que no se apuntaba. Fueron vitales los entrenamientos en compañía, las series donde Rodro nos daba candela, los rodajes donde íbamos charlando los 4 y se pasaban los minutos volando. El Maratón de Madrid fue una oda a la amistad, 42 kms corriendo, sufriendo y siendo felices. Un amigo al lado, mi padre al otro y en meta esperando Rodro. Llovía, tenía los pies calados pero de ahí no se movió hasta que no nos vio. Me viene a la cabeza la letra de una canción que dice “es increíble que alguien genial piense que tú eres genial también”. Muchos años de amistad nos unen, pero nunca un día es igual al anterior. Todavía no es Fisio titulado, pero La Paz ha calificado sus prácticas con un 9,72 y encima ha quedado campeón de Liga con las divisiones inferiores del Leganés.  Me quito el sombrero.

 

Esta clase de momentos te enseñan lo que vale la vida. Doy gracias todos los días por haberme encontrado esa noche a Lorenzo rodando por Sanchinarro. Esta historia, sin él, no sería la misma. No me imagino afrontando otro maratón sin mi padre, sin Lorenzo, sin Rodrigo…no lo concibo.

 

Mi padre madrugó, llevó el coche al Retiro y dejó toallas y ropa seca en el maletero, para que cuando termináramos pudiéramos secarnos y volver a casa. Cogió el metro y se fue a Príncipe Pio para hacerse con nosotros los últimos 18 kms. Dos días antes se hizo una fabada espectacular para que ese día fuera aún mejor, y compró chuletones, que sabe que me encantan. La medalla es más suya que mía, porque si he retomado la ilusión por correr, me he olvidado de marcas y me he centrado en afrontar retos es por culpa suya…así de claro.

 

El año que viene Sevilla, y entre medias…seguro que algo caerá.

 

Gracias a todos, en especial a mi padre, a Lorenzo y a Rodri, porque esta cuadrilla que tenemos vale un tesoro. Nos esperan muchos más kms juntos chicos…muchos kms y muchos instantes de felicidad.

Social Media Runner

Cree el hashtag #socialmediarunner un día y de pura casualidad. Había terminado un entrenamiento y me apeteció subir mis sensaciones. Como días anteriores había creado otro hashtag #socialmediachef para colgar en Instagram los platos que preparo los fines de semana, pues pensé que sería buena idea crear otro con mi yo corredor.

 

De inmediato me di cuenta de que SIEMPRE que colgamos algo lo hacemos con el afán de compartir ese algo, de enseñar al mundo lo que hacemos, lo que pensamos o lo que padecemos. Ya no es sólo enseñarle a nuestros amigos lo que hoy hemos hecho, se trata de mostrarle al mundo entero qué hemos hecho, cómo nos hemos sentido y para qué lo hacemos. Con relativa frecuencia, porque no es que sea yo un top 20 de influencers mundiales, gente me escribe dándome su opinión sobre lo que entreno. Gente a la que no conozco, pero que pertenecen a ese mundillo y que, mediante filtros, dan con una foto, un comentario, un blog…lo que sea. Surge ahí la oportunidad de conectar, de entablar una relación con gente a la que no has visto en tu vida pero que ya tiene algo en común contigo…

 

Cuanto más me adentro en el mundo del social media más me gusta crear vínculos, contactos, relaciones. Descubres mucha gente interesante, gente que no tiene ningún problema en compartir cosas contigo, valorar ciertos aspectos de las cosas, dar sus opiniones. Es cierto que, de vez en cuando, encuentras algún tonto/a, pero tan fácil como bloquear. No obstante, los demás vínculos se estrechan conforme más los usas. Mi twitter @josenoblejasSMM tiene más de 2.000 seguidores, no es gran cosa, pero a mi me parece un mundo que 2.000 personas me sigan y un porcentaje de ellos lean las cosas que comparto. A diario me doy cuenta de las ganas que tiene la gente de compartir lo que sea, emociones, opiniones, miedos, experiencias… Por eso Twitter es mi favorito, por la diversidad y la cantidad de información a la que tienes acceso. Facebook es muy cerrado, y tarde o temprano te hartas de ver siempre los mismos contenidos de las mismas personas, pero twitter es diferente. Gracias a Twitter he conocido a gente fantástica, Cinta Martínez de Barcelona, Paco Hurtado de Murcia, tengo buena relación con gente de Latinoamérica, de Estados Unidos…es genial. Cuelgo fotos en Instagram haciendo el tonto después de correr y gente de EEUU le da a “Me Gusta”, es flipante.

 

Ahora mismo, compartiendo entrenamientos y sobre todo, las emociones y experiencias que tengo mientras entreno/corro, es cuando más cuenta me doy de lo equivocado que estaba hace un año. Me dio una marquitis tremenda, bajaba a entrenar con el equipo con ganas de competir y de salirme por los cuatro costados. Iba a carreras persiguiendo una marca, no persiguiendo la felicidad. Y me di cuenta. Fue entonces cuando me compré una pulsera, a la que adoro, que pone RUN HAPPY. Y eso es lo que me mueve ahora, ser feliz corriendo. Me olvido de marcas y de lo que haga falta, disfruto corriendo con mi padre, porque las marcas están ahí y podrás fardar con los nietos (cuando os tenga) pero correr con mi padre…eso da vida.

 

Cuando nos juntamos Rodrigo, Lorenzo, mi padre y yo…eso es magia pura. Vamos charlando, gastando bromas, metiéndonos los unos con los otros, motivándonos…y siendo felices. Nos metemos unos tutes de narices, competimos a nuestra manera y sacamos del running lo mejor, que son los momentos que nos llenan de vida. Yo ya no persigo marcas, persigo momentos que me reporten algo, que permanezcan en mi toda la vida. Ahora voy al Maratón de Madrid, porque me apetece muchísimo. Estoy disfrutando de la preparación, pero porque mi padre me echa una mano, porque Lorenzo y yo hacemos por juntarnos a diario, porque Rodrigo nos mete chispa con las series…por eso. Si estuviera yo sólo, no iría a Madrid, así de claro. Ese día cruzaré meta, abrazaré a mi hijo y a la familia, me iré a comer y dará igual que haya terminado en 3 horas o en 8…

 

Ese día compartiré mis emociones en twitter, y seguro que consigo más que simplemente colgando un tuit tipo “Maratón de Madrid 3 hrs 14 min”…que no dice nada. La gente quiere que compartas algo, que le transmitas algo, no entienden de marcas, entienden de emociones. Los comentarios que tengo en el blog son justamente de esta índole, gente que opina en función de lo que siente cuando le transmites lo que vives y cómo lo vives. Hay un universo entero deseando escucharnos, pero siempre y cuando tengamos algo que decir, y que sea de interés.

 

Besos y abrazos

 

Y Sevilla fue nuestra. Maratón 2015

3 meses de preparación, luchando contra temporales de frío ruso, lluvia, aires gélidos, nieve, placas de hielo…todo se había confabulado para hacer que la preparación para el Maratón de Sevilla fuera un auténtico infierno.

 

Muy pocos fueron los días donde pude salir a correr con una simple camiseta térmica, el resto iba hasta las cejas, con braga, gorro, guantes…y cleenex, porque cogí un catarro que estuvo conmigo 2 semanas! Por suerte, esta vez, sólo caí enfermo una vez, un día con 39 de fiebre y listo…se me aparecieron todos los fantasmas del año pasado, donde preparando Madrid caí enfermo en 3 ocasiones, claro que…así me fue luego.

 

Pero esta vez ha sido diferente. El proyecto era hacer el maratón con mi padre, así que me olvidé por completo de 10 kms y ritmos altos. Iba los miércoles con ganas de dejar a un lado mi marquitis y centrarme en lo realmente importante, disfrutar corriendo. Tuve la inmensa suerte de topar con un grupo espectacular de gente. Javi, Dani, Silvia, Noelia…todos son unos fieras, e hicieron que el camino hasta el pasado domingo fuera una auténtica delicia.

 

Los miércoles se convirtieron en días geniales, días donde tampoco volvía a casa machacado, si no con la sensación de haberlo hecho bien. Me dejaron coger las riendas y ser yo quien marcara los ritmos en los entrenamientos, así que…estaba híper feliz, me encontraba muy cómodo. Íbamos sumando kilómetros y cada vez quedaban menos semanas para la cita.

 

Las cosas iban realmente bien, las tiradas largas salían bien de ritmo y sensaciones, los días de series salían bordados, los descansos estaban muy bien estudiados…no tengo queja alguna de mis 3 meses de preparación. Además tuve la suerte de conocer a un gran amigo, Lorenzo. Fue un día donde hacía un frío espectacular, eran las 9 y pico de la noche y noto que se empieza a pegar un chaval. Le echo dos miradas y veo que es un tío como de mi edad que va sólo. Le invito a hacer los últimos kms conmigo y resulta que también estaba preparando Sevilla…

 

Resultó ser un tío súper agradable, muy buena persona y con quien fue muy fácil hacer buenas migas. Muy pronto nos juntamos con mi padre, el grupito de 3 funcionaba muy bien, incluso un día se vino con nosotros a Sanse y el tío disfrutó como un enano. Le hemos juntado también con Rodro, e igual. Somos gente sencilla y hace falta poco para llevarnos bien, y así fue. Se puede decir que Sevilla me ha regalado un amigo más, y estoy agradecido por ello.

 

Mi padre iba sumando kms y las sensaciones eran cada vez mejores. Todo el mundo le veía muy fuerte, yo uno de ellos. Hizo la media maratón de Getafe en 1 hora y 37 minutos. Eso no era normal...tenía una calidad en las piernas y estaba en un punto de forma que no había quien le tosiera.

 

Y con esas nos plantamos en Sevilla. Mis padres, mi mujer, mi hijo y servidor. La ciudad estaba volcada con la prueba y el ambiente era inmejorable. La organización un 10, una matrícula de honor en toda regla.

 

Después de recoger el dorsal, nos fuimos a comer y por la tarde nos dimos una vuelta por la ciudad. Los nervios afloraban y yo tenía ya muchas ganas de correr. En el hotel coincidimos con Elena y Edu, qué pareja más agradable. Son dos amores y dos personas de bandera con la que siempre es una alegría encontrarse.

El domingo a las 6 sonó el despertador. Bajamos a desayunar y empezamos a vestirnos tranquilamente. El bus lanzadera salía a las 8 del hotel así que íbamos con tiempo de sobra. Tuvimos la suerte de sentarnos en el bus!! Una cosa tremenda, llegamos a ir de pie y llegamos ya reventados!

 

Cuando el bus nos dejó enfilamos los cajones de salida. Estaba todo perfectamente señalizado. Ya dentro del nuestro pudimos darnos un abrazo con Rulo, de estas cosas que te salen del corazón y que notas que al otro también le sale del mismo sitio, fue un abrazo muy sentido, de 3 compañeros de equipo y de 3 personas que durante meses se han dejado la piel en el asfalto preparando un maratón.

 

Muy pronto se nos unió Lorenzo, así que podríamos salir los 3 juntos sin necesidad de estar con esperas.

 

Dieron el pistoletazo y el plan era claro, salir a disfrutar. No llevar ningún objetivo en la cabeza, ir por sensaciones, hablando mucho y ayudándonos. Establecimos un ritmo medio de 5.20, muy cómodos. Disfrutando. Como íbamos con mi padre era inevitable decirle, alguna que otra vez, que relajara el ritmo…que se embale es totalmente normal, si fuera al mismo ritmo nos tendría extrañados a todos jejejeje

 

Pasamos el medio maratón con la sensación de ir perfectamente bien. Estábamos hidratándonos bien, el gel ya había caído, la zancada iba perfecta…todo de maravilla.

 

En el 30 empezaba la fiesta, y estaba claro que el muro iba a llegar. Lorenzo iba de cine, pero a mí se me empezó a cargar mucho el muslo derecho. Algo parecido le pasaba a mi padre, pero a él se le concentró en la fascia lata. En el 32 yo hice una pequeña parada para estirar y refrescarme y cargué pilas, mi muslo se relajó y empecé de nuevo a ir fluido. Pero mi padre no mejoraba. Iba cada vez más cargado, bajando el ritmo y torciendo el gesto. En esto que vimos a Ramiro, que fue una inyección de moral, no acompañó 1 km pero nos vino bien. Del 33 al 37 íbamos piano piano, pero íbamos. En el 37,5 llegó el mejor gel de todos, estaba mi mujer con el peque en un lateral. No se limitó a saludar, mi mujer tenía a Iker en brazos y se marcó un sprint de 300 metros con nosotros. Mi hijo tenía cara de estar flipando, pero como siempre está con una sonrisa…eso nos hizo venirnos arriba.

 

Había sido un alegrón pero el cuerpo estaba decidido a seguir incordiando. En el 38 y poco mi padre siente una punzada en la fascia y empieza a cojear. Paramos unos segundos donde veo en su cara que le duele de verdad. Arrancamos de nuevo y al poco me dice que le duele menos, no sé si creerle o pensar que me engaña pero el caso es que la zancada parece haber mejorado. En el 39 la situación se complica y decido pararle. Cogemos 2 buenos vasos de agua, los bebemos enteritos, un plátano, un par de estiramientos y vuelta. Parece que ha surgido efecto. Pero al poco veo que la cosa no mejora y le convenzo de ir andando un poco. La distancia que andamos fue mínima, pero no hubo ni un sólo metro donde Sevilla no le animara. Fue impresionante. Todo esto le hizo coger fuerzas y volvió a correr, ya para no detenerse hasta meta.

 

Pasamos el 40 y el 41 a 5.50 pero aguantando. Iba mirando al suelo, no me hablada. Le preguntaba algo y me lo decía con un movimiento de cabeza. Como bajamos el ritmo, la carga de mi muslo derecho se fue haciendo insufrible. Me dió miedo que todo eso derivara en el tensor de la fascia lata, eso hubiera significado tener un problema serio a falta de 2 kms para meta. Pero aguantó bien.

 

Pasamos por el 42 y la Cartuja ya se veía. Ahí es cuando el cuerpo se olvida de todo y de repente, no te duele nada. La entrada al estadio fue muy emocionante, lloré todo lo que no lloré cuando entré por meta en Madrid. Habíamos ido de cine hasta el 32, y del 32 al 42 había sido un camino largo, con muchas piedras, con muchos problemas y situaciones desagradables pero…es un maratón, si fuera un camino de rosas lo haría todo el mundo. Accedemos a la pista y vemos la meta, de repente veo que mi padre suelta piernas y se va. Tengo que apretar para cogerle. Vamos a hacer por debajo de 4 horas, lo que significa un triunfo enorme. A escasos metros de cruzar meta juntamos las manos y alzamos los brazos al cielo, CONSEGUIDO.

 

Vemos a Lorenzo, que ha entrado 7 minutos antes y que no se ha movido de la meta hasta vernos. Nos damos un abrazo donde las lágrimas estaban a punto de escaparse… Lorenzo hizo un señor maratón, lo clavó, me quito el sombrero porque para ser el primero merece un premio al trabajo bien hecho y a la carrera bien planteada. Recogemos la medalla y de repente todo ha merecido la pena. 3 meses de preparación, de sacrificio, de sacar tiempo de debajo de las piedras, de aguantar frio, agua, nieve…de compaginar un entrenamiento duro con nuestros papeles de padres, esposos, amigos…de no dejar de lado nuestra labor profesional…

 

Hicimos 32 kms como verdaderos campeones, pero los que forjaron la leyenda fueron los 10 últimos. Mi padre se estrenaba en maratón haciendo lo que hacen los campeones, sobreponerse de los momentos malos, apretar los dientes y conseguir lo que han estado peleando. Esos 10 últimos kms los recordaremos siempre, fue cuando miramos a los ojos al maratón y le dijimos “te has equivocado de tío al que tocarle los cojones”.

 

El paso por meta, por debajo de 4 horas, es el premio a un trabajo bien hecho. Es la prueba fehaciente de que esto no entiende de edades, entiende de ilusión. Y que un maratón no es sólo disfrutar, es saber afrontar que vendrán kms donde quieras coger un taxi e irte a casa, pero ahí los campeones lo tienen claro, ahí no abandona nadie, ahí se aprietan los dientes y se avanza.

 

No tengo palabras para describir lo que sentí corriendo un maratón con mi padre. Ir charlando, ayudarnos en los momentos malos, y pasar por meta juntos. Es un momento que recordaremos siempre, que saldrá en infinidad de charlas familiares, que mi hijo verá en fotos cuando sea mayor y fardará de abuelo, porque el resto de los abuelos no hacen maratones ni quieren complicarse la vida para seguir afrontando retos. En Sevilla vivimos un momento eterno, mágico. En Sevilla dejamos nuestra senda, y ahí quedará para siempre que en 2015 un padre y su hijo corrieron 42 kms disfrutando de correr y sintiéndose orgullosos de que su mejor marca en maratón será siempre haberla terminado cogidos de la mano.

 

No puedo estar más orgulloso de mi familia, somos unos luchadores, no entendemos de obstáculos, ni de rendiciones, somos de los que pegamos puñetazos en la mesa y solucionamos las cosas, cueste lo que cueste. Por eso tenía claro que en el km 39 no había más narices que seguir. Mi padre hizo lo que hace siempre, lo que él y mi madre nos han transmitido y lo que ahora hacemos mi hermano y yo, LUCHAR. Porque no importa lo mucho que llueva, al final…siempre sale el sol. Y en Sevilla, brilló más que nunca.

 

A mi mujer Elena y a mi hijo Iker por entender tan bien mis ausencias para sacar adelante los entrenamientos. A mi hermano Alvaro y a mis amigos más cercanos, porque sin esa gasolina yo no correría tanto. A mi jefa y amiga Ariana, que con su confianza y fe en mi ha hecho que, si antes veía pocos obstáculos, ahora no vea ninguno. Vosotros ibais conmigo en cada km, y a vosotros os corresponde un trozo de medalla.

Cuando llega el resfriado....

9 días a la basura, así de claro. Un día amanecí con 39 de fiebre y desde entonces estoy hecho un guiñapo. No pude correr la Media de Getafe y he estado casi 10 días sin entrenar. El pasado sábado tocaban cambios de ritmo y me vi obligado a abandonar a la mitad del entrenamiento, no podía respirar y empecé a toser de una manera tremenda.

 

Así pues, se me aparecen los mismos fantasmas que el año pasado. Dolores de garganta, catarros…con lo contento que estaba yo!! Me veía en Sevilla el doble de entrenado que en Madrid, con mejores sensaciones y con más kms en mis piernas. Y si nadie lo remedia voy a llegar habiéndome perdido las dos semanas clave.

 

No me encuentro al 100% ni estoy pletórico de ánimo, mi intención es retomar esto como pueda, Edu me recomendó rodajes suaves donde pudiera ir respirando sin problema y así mis piernas irían poco a poco respondiendo. Eso voy a hacer, y cuando vea que estoy ya recuperado, probaré series.

 

De momento no me queda otra que rezar todo lo que sepa y esperar que no coja nada más de aquí a 3 semanas. Tocaremos madera….

Sevilla pasa por Getafe

Seguimos a tope con los entrenos. Me encuentro bien no, mejor. Mis piernas están respondiendo muy bien a todos los kilómetros que las meto y apenas se quejan, lo cual es bastante buena señal.

 

Este domingo tenemos la Media Maratón de Getafe, parece ser que se trata de una carrera bastante llana, donde podremos ir a ritmo sin muchos toboganes. Nuestra intención es bajar de 1:40:00. Una vez que termines tendremos que hacer una evaluación de estado, ver si  ese ritmo hemos ido bien y si podremos afrontar Sevilla con ganas de ir a 5 el km. Confieso que últimamente estoy algo pesimista en este sentido, creo que ir a 5 en Sevilla puede pasarnos factura en el último tramo, pero quizás esté pecando de infravalorarnos. Cierto es que mi padre está muy fuerte y que yo me encuentro genial, y también es verdad que Madrid no es igual que Sevilla…en Madrid fui a 5 y casi me muero. A Sevilla voy mejor entrenado, con más kms en el cuerpo…quizás lo de ir a 5 no sea tanta barbaridad como lo pinto, de una manera u otra la respuesta la tendremos al finalizar Getafe.

 

La nota negativa es la lesión de Silvia, parecía que su fascia lata iba a salir adelante pero la semana pasado dijo basta. Es baja para Getafe, pero confiamos en que pueda recuperarse pronto y estar en Sevilla.

 

El resto del team estamos bien, veo a Javi muy fuerte y a Dani con ganas de dar el DO de pecho. Creo que yendo todos juntos podemos afrontar el maratón con muchas más garantías, no sólo por ir más arropados si no porque somos un grupo muy chulo, donde todos cuidamos de todos y si a alguno le flaquean las fuerzas se que le levantaremos entre todos.

 

El domingo nos espera Getafe, antesala de la cita del año. A ver qué feeling tenemos al cruzar la meta, y pase lo que pase, seguiremos peleando. Sevilla va a ser nuestra, eso lo tengo claro.

Y así terminó 2014

Hace algunas semana que no escribo, así que me va a tocar recopilar información.  Espero no ser muy pesado.

La preparación para el maratón de Sevilla está yendo bien, mi cuerpo asimila bien los entrenamientos y no se queja tanto como en el de Madrid. Es buena señal,  estoy disfrutando más y sufriendo menos. En este camino vamos haciendo paradas interesantes. Una de ellas fue correr en San Martín de la Vega. Allí fuimos Silvia, mi padre y un servidor. Coincidimos con Edu y Elena,  que siempre es una gozada porque son gente encantadora. El sitio estaba a hacer puñetas, pero sólo éramos 280 corredores, valía la pena. Desde el primer momento dije que no iba a competir, que quería ir más de apoyo. Y así fue,  es un rol con el que disfruto mucho. En los entrenos me dejan ir tirando,  es una responsabilidad pero me lo paso genial y agradezco esa confianza. El objetivo era un 43. Mi padre había estado medio griposo y pensé que no estaría a tope,  me equivoqué . Fue muy bien y terminó  en 43.07. Silvia quedó segunda en su categoría,  es una campeona y como chica es un diez,  siempre con una sonrisa y con ganas de disfrutar,  muy buena gente.

La próxima parada sería la san silvestre. No es una carrera que yo catalogue cómo  "para hacer marca" y así se lo hice saber a mi padre. No quise competir,  de nuevo me hacía más ilusión ir con él . Pese a pensar lo de que no es la mejor carrera para hacer marca,  decidí salir a muerte e intentar que mi padre llegará a la albufera con un colchón importante. El paso por el kilómetro 5 marcaba una media de 4.04. Íbamos genial. Antes del 8 la media salía en 4.10. Y empezamos a subir,  mi cuerpo no estaba por la labor y en 5 segundos pasé de ir genial a no poder con la vida. Vi en el gps que estaba lastrando a mi padre,  así que le dije "tira tu ". Me dijo que no y yo le dije gritando con el poco aliento que tenía "tira con 2 cojones me c....en la p...."  y tiró,  vaya si tiró!

Yo alcancé cima con la respiración en modo agónico,  medio mareado y con cero fuerzas. Pero no quise parar. A 200 metros de la meta apenas podía respirar bien. Pasé meta y me tiré al suelo. Al poco mi cuerpo reaccionó,  me puse en pie y seguí. Me crucé con chema,  con el que me fundí en un abrazo y nos deseamos feliz año. Pocho estaba allí también,  que gran tío.  Y tuve la suerte de charlar un buen rato con Carlota serrano,  una crack y un amor de chica. Hice 43.11, mi padre....42.50, lo había conseguido,  qué bestia. Vaya año se ha marcado! Hizo un carrerón y la marca se la ganó de sobra.  Antes de comenzar,  mi amigo Alfonso nos dijo "sois un ejemplo",  eso me emocionó y creo que nos dió un plus de fuerza. No se si seremos un ejemplo pero se la suerte que tengo de hacer kms junto a mi padre,  son momentos valiosos que van a durar eternamente.

Y despedimos el año en familia y con una senda difícil de superar en 2015. Nos espera Sevilla,  y después quizás medite la posibilidad de volver a mi  grupo de entrenamiento con Damian y cía. Me va a costar cogerlos pero ya veremos.

Os deseo un feliz año y confío en que este 2015 nos traiga muchos momentos de felicidad a todos.  Nos vemos en el asfalto!

Jose Noblejas

Empieza el camino a Sevilla

Parece que mi "tontería" ha tocado a su fin. Y en efecto, tal y como pude hablar con 2 personas, lo que necesitaba era alejarme de las marcas, de la constante superación a la que me veía sometido y a ese "entrenar hasta echarel bofio". Empecé a salir a correr sólo por el placer de correr, me dejé el garmin en casa y salía sólo con un cronómetro.  Ni ritmos, ni nada...disfrutar de la música y del paisaje.

Y surtió efecto. Empecé a enamorarme de nuevo, me reencontré con el Jose al que le flipa correr y sólo correr.

Gran parte de culpa de este retorno la tiene el Noblejas bueno, como dice Damian. Nos apuntamos a la de las aficiones, donde no terminé contento. Peté en la cuesta del congreso y me hizo ver lo mal de forma que estaba. Pero en la de Canillejas fue otro cantar,  ya había salido varias veces a correr por el barrio y cogí la carrera con ganas. Ayudé a mi padre a hacer 43, y terminé contento conmigo mismo.

Y miércoles tras miércoles mi meta era seguir disfrutando. Las series en pista iban mejorando mis sensaciones,me costó ver a mis compañeros entrenando para 38 y yo estar 4 niveles por debajo, pero supe verlo desde otro prisma y no darle tanta importancia.

Entrenando en otro grupo he podido conocer gente fantástica,  Noelia y Silvia son unas fenómenas y unas personas de 10. Disfruto de los miércoles.

Y la mente ya la tengo en Sevilla, la familia estará allí,  muchisimos compañeros de equipo también...va a ser la leche. Y es que Sevilla tiene un color especial...

He terminado la primera semana de preparación y mis piernas responden. Pensaba que iba a tener dolores y no, mi cuerpo parece estar por la labor de ayudarme. He retomado los baños en agua helada y la cosa va genial.

Así que nada, poco a poco y km a km...como dice Ferrán Adria "no busco el éxito,  busco la felicidad". Yo ahora no busco marcas, no me interesan, persigo la felicidad, sumar kms disfrutando corriendo y plantarme en Sevilla a vivir uno de los momentos más felices que pueda vivir. 

Y me va a costar eh?? Porque el jefe está intratable y me mete unas palizas que tela....

Besos y abrazos

Algo falla

Finales de octubre, y las cosas no terminan de arrancar. En el trabajo estoy hiper contento pero requiere que mis 8 sentidos estén funcionando hasta las 5/6 de la tarde. Llego a casa bastante cansado mentalmente y hay muchas tardes que mis piernas no están para salir a correr.

Además mi motivación no es la del año pasado. No sé si necesito un empujón o volver a ilusionarme con alguna meta especial, pero lo cierto es que esta temporada no tengo el gusanillo activo.  La meta es el maratón de sevilla del año que viene, ir tengo claro que voy a ir, pero o mucho cambia el tema o creo que voy a llegar con un entrenamiento cogido con pinzas. Mi padre está en un punto de forma que mete miedo, es el fichaje estrella del clínica menorca de este año,  y está ilusionado como un niño pequeño. Me da mucha alegría verle así y me jode no estar a esa altura anímica. 

Los miércoles voy muy sugestionado a pista, entro pensando que me la voy a pegar, que no seré capaz de terminar el entreno. El miércoles pasado tuve que parar una vuelta porque me fui despegando del grupo, y eso psicológicamente no hay dios que lo sorporte. De piernas no voy mal, pero el coco y las pulsaciones...no están donde deberían.

Mi grupo está genial,  Damián, los Oscar...están muy fuertes. Y yo no estoy ni de lejos a ese nivel...lo cual también es muy duro, no quiero bajar de grupo porque les quiero un huevo y me siento super arropado pero quizás lo más inteligente sería bajar de grupo por un tiempo...no sé.

El resto de días lucho contra mi mismo, intento ponerme las zapatillas con alegría pero lo único que consigo es pensar en el cansancio y la desgana que tengo encima. Luego, ya en carrera, si que voy bien pero arrancar...cuesta mucho. Desde luego que me veo y miro al Jose del año pasado y hay una diferencia, en lo deportivo, tremenda. No se por qué pero es así.

Y miro el calendario y no me apetece apuntarme a carreras, tal vez porque se que no podré acercarme ni al 42...y eso para una persona que tiene 39...jode.

Así que espero que esto se pase pronto y la motivación vuelva, porque es una situación extraña y el primero que no está a gusto soy yo.

Seguiremos trabajando.

Empezando con mal pie

Cuando pensé en hacer un descanso activo lo cierto es que estaba convencido de ello. Ahora mismo quizás me inclino a pensar que me equivoqué o que descanse más de lo debido. Por una causa o por otra el miércoles pasado terminé el primer entrenamiento de esta nueva temporada con sensaciones francamente malas. Mientras el resto del grupo iba volando yo tuve que parar porque las pulsaciones se estaban disparando y me estaba entrando flato. Al día siguiente las piernas estaban muy fatigadas y acusé bastante el cansancio del entrenamiento. 

Para colmo este fin de semana me he dejado caer por urgencias debido a un pinchazo fuerte a la altura de las costillas que me impedía respirar profundo. Así pues desde el pasado miércoles no he vuelto a calzarme las zapatillas. Quiero pensar que esto es una mera anécdota y que dentro de dos semanas el entrenamiento que hagamos con el equipo irá mejor, pero la realidad es que a día de hoy debo mostrarme muy escéptico y dubitativo en relación con lo que quiero hacer en la próxima carrera de las aficiones.

Espero poder coger forma lo antes posible pero ahora mismo me veo demasiado lejos del punto donde debería estar. El objetivo de la temporada es el Maratón de Sevilla en febrero del año que viene, l pero sí que es verdad que quería aprovechar el perfil favorable de la carrera de las aficiones para intentar conseguir un 38, cosa que ahora veo complicada pero no imposible. Intentaré descansar más y en 2/3 días espero poder volver a ponerme las zapatillas y recuperar mi ritmo de entrenamientos normal.


Jose Noblejas 
Enviado de Samsung Mobile

Y de postre...un 39!

Me apunté a la carrera norte/sur porque pensé que sería un buen colofón intentar ir a conseguir el sub40. Había sido una temporada genial, dos MMP, un maratón completado con cierto éxito…y ahora se abría la oportunidad de ponerle la guinda al pastel. Bien es cierto que aunque me notaba preparado empezaba a tener muchos problemas con los tibiales, se me cargaban horrores y gracias a los baños de agua fría creo que conseguí mantenerlos a raya. Mi mujer se debe pensar que estoy mal de la cabeza, porque llegaba de entrenar, llenaba la bañera y le echaba trozos de hielo (colapsé el congelador con tuppers llenos de agua). Gracias a ellos mis piernas llegaron a tono para la carrera, bueno…gracias a ellos y a los trabajos de los fisios, porque sin esas manitas no hubiera aguantado tanto tute.

Empecé a ver que los entrenamientos iban de categoría, las series salían bien, los rodajes los hacía entorno a 4.35 de media…raro raro. Muchas veces pensé “esta racha la aprovecharé hasta que me rompa” pero el caso es que no me rompí, me volví más fuerte.

A una semana de la carrera recibí una mala noticia, mi padre caía lesionado. No tenía importancia, una microrutura en el isquio, pero lo suficiente para no ponerse el dorsal. Ese día estuve aturdido, esa noticia no quería ni haberla imaginado, pero supongo que este deporte es así. Tal como le dije a él “los buenos momentos se viven fácil y los malos son los que nos hacen más fuertes”. Lo afrontó con optimismo, otra cosa que está consiguiendo el running, porque tanto mi padre como yo, eso del optimismo lo llevábamos torcido, y este deporte nos ha ayudado a centrarnos más en las ventanas abiertas que en las puertas cerradas.

El domingo a las 8 nos recogía mi padre en mi casa. Damián y Mario nos acompañaban, yo iba ya nervioso, propio en mi en las citas importantes. A Damián le vi hiper tranquilo, vi en sus ojos esa mirada de “lo voy a conseguir”, transmitía seguridad. Mi padre estaba casi más nervioso que yo!! Creo que también era consciente de que tenía una gran oportunidad de cerrar una temporada difícil de superar.

Calentamos por la zona y a las 8.50 estábamos ya bien colocados en la salida. Dan el pistoletazo y salimos, salida limpia, los codazos normales de siempre y en breve estamos a la velocidad que queríamos y sin muchos problemas de espacio alrededor. Oscar sale escopetado, y eso que ya había sido amenazado por Damián, pero se veía bien, fuerte y decidió ir a por todas.

Oscar Gacela, Damián y yo avanzamos en grupo. Se me meten por medio algunos corredores y me distancio un poco. Les tengo a tiro pero tengo dificultades para cogerles. Decido no centrarme en esa distancia que me separa de ellos y dedicarme a ir al ritmo que quería. Voy bien, las piernas responden. Debo decir que el día antes las notaba pesadas, llevaba unos días sin dormir muy allá y temí que me pasara factura, pero por suerte no tuve nada que lamentar. Oscar Gacela acudió a la cita con problemas y por desgracia tuvo que retirarse, me dio mucha pena verle echarse a un lado, el grupo que formamos es realmente bueno y hemos congeniado de maravilla, de verdad que sentí que tuviera que abandonar. Por suerte se está recuperando muy bien y en breve estará dando guerra de nuevo.

Tengo a Damián a tiro, pero no puedo apretar para cogerle. El tio va fuerte y a ritmo, la distancia que nos separa es la misma kilometro a kilometro. Llego a la altura de Rubén Dario y me alcanza mi amigo Alberto!! Qué sorpresa! Me dio un subidón. No pude charlar (por razones obvias) pero me alegré mucho de verle. Vi que se aproximaba la cuesta de Rubén Dario y aceleré. Cuando me di cuenta vi que tenía que dar la vuelta abajo en un metro cuadrado, era un giro de 180 grados que me iba a frenar mucho, me agarro a una señal de tráfico, aprieto los dientes y subo…tela, llevo la respiración con dificultad pero las patas van de fábula. Corono la cuesta y aprieto de nuevo. Otra vez bajada y vuelta en Cibeles en otro metro cuadrado. Me acuerdo de la madre que parió al que diseñó el circuito. Me freno un poco en el giro y subo rumbo a la Puerta de Alcalá. A mitad de la cuesta un hombre al que no conocía de nada me dijo “vas de puta madre crack, dale que lo tienes”, le di una palmada en la espalda y tiré. 

Con la Puerta de Alcalá en el bote quedaba el último kilometro. A Damián le sigo teniendo a tiro y veo a Óscar. Damián pasa a Óscar que tiene problemas. Intento apretar pero no puedo, mis piernas no van más. Las pulsaciones las tengo a la altura de Cuenca y estoy como loco por llegar. 500 metros. Veo a mi padre, me lanza unos cuantos gritos y me da ese aliento para afrontar los últimos metros. Giro y me quedan 100 metros, veo el crono, lo tengo. La respiración se dispara, paso por meta…39.52. CONSEGUIDO

No puedo más, veo a Damián que ha hecho un carrerón y nos fundimos en un abrazo. Oscar anda por allí, también ha hecho 39, qué alegría se respira, no se puede describir. Me hago a un lado y me tiro al suelo, necesito descansar y que las pulsaciones bajen un poco. Me recupero y vuelvo al grupo. No puedo estar más contento. Veo a mi padre que esboza una sonrisa enorme cuando le digo que lo he conseguido. Se acerca mi amigo Alberto (Chavales de la Tapia) y tiene el detallazo de darme un abrazo y preguntarme por la marca. Es un gran tío al que veo poquísimo, pero es una persona genial. Ya de camino al coche veo al otro Alberto, ha terminado genial para arrastrar problemas lumbares. Le tiro media botella de agua por encima, la otra media me la tiro yo porque estoy con un calor olímpico. Veo a Alfonso, que no oculta su alegría por la marca que acababa de hacer. “Te mereces una alegría así después de la rachita que has pasado” me dice. Qué gran tio, qué tipo más auténtico y qué pedazo de amigo, su ayuda y compañía con el maratón de Madrid nos unió mucho y hoy tenemos un feeling especial.

No me lo creo, voy al lado de Damián andando y hablamos de lo que hemos hecho este año. Ha sido de cine. El verano pasado hablábamos de bajar de 42 como quien habla de una hazaña bélica. Y mira…sub40. Encima lo conseguimos el mismo día, no creo en casualidades, y sin duda no hubiera podido salir mejor. Durante este año hemos compartido mucho, kilómetros, series, charlas…hemos construido una buena amistad y nos animamos en todos los retos que perseguimos. Conseguir esto el mismo día…ha sido una pasada.

Cuando llegué a casa me zampé unas napolitanas de chocolate, abracé a mi hijo y besé a mi mujer. Seguía sin creérmelo. Me metí en la ducha y fue ahí cuando me rompí, me cayeron unas cuantas lágrimas de felicidad, de emoción, de estar saboreando algo que ha costado muchísimo y que realmente me merecía. Tanto sacrificio, tanto tiempo de series, de llevar al cuerpo al límite, de cuidar mis comidas y mis descansos…todo había tenido su recompensa. Qué instantes más bonitos.

Y ahora, unos días de reposo, que el cuerpo necesita unos días de vacaciones. Pero luego, zapas y a correr. En plan rodaje suave, pero es que no puedo estar sin correr!!! Y en setiembre…a seguir persiguiendo objetivos, me siento vivo, me siento bien y me siento feliz…hay que seguir en este camino porque es realmente apasionante. No dejéis que nadie os diga que no podéis hacer algo, que estáis locos solo por pensar que podéis salir exitosos de una batalla tan dura. No os dejéis aplastar ni que nadie os baje el ego. Sólo nosotros sabemos dónde está nuestra cima y de lo que somos capaces. Y además del placer de conseguirlo está el placer de cerrar bocas, que mola también mucho.

“Los sueños se consiguen cuando se cree en ellos y se trabaja”, gran frase de Chema Martínez que se ha convertido en el slogan de mi dia a dia.


Gracias a todas las personas que me han ayudado a completar una temporada de ole. Se os quiere. 

Villalpando 2014, la conquista de un sueño

Todo hacía presagiar una tarde histórica, ya que el año pasado vivimos una de las experiencias más bonitas que se pueden vivir dentro y fuera del atletismo. Pudimos charlar con el siempre agradable Chema Martínez y empezamos a entablar una amistad con sus hermanos que me enorgullece decir que hoy sigue creciendo.

Cuando llegamos a Villalpando nos encontramos un pueblo que latía por la familia Martínez. A cada paso que dábamos veíamos carteles de la carrera y a todo el mundo hablando de ese evento. Si el año pasado ya nos volvimos a casa impactados este año no iba a ser menos. Pudimos certificar la gran valía humana de los Martínez y hasta qué punto la amistad que nos une es sincera y verdadera. Ver a Naya con mi hijo, disfrutando,  ver que cada tontería de Pocho provocaba un sonrisa en Iker...son pequeñas cosas que emocionan porque nacen del corazón y son sinceras. 

Esta vez no pudimos contar con mis suegros pero vino mi madre que el año pasado no pudo acudir. Así pues fuimos mis padres, mi mujer, mi hijo de 10 meses, mi hermanito pequeño Rodrigo y servidor. Y como el año pasado nos volvimos a alojar en la posada los Condestables. Pero este año dimos buena cuenta de su spa.

Llegamos el sábado a la hora de comer y después de un buen plato de pasta y algo de pollo fuimos a darnos un chapuzón de agua fresquita al spa. En la posada se alojaba también el gram Shinichi, que tiene el poder de alegrar cualquier evento sólo con su presencia.

Ya por la tarde nos fuimos a recoger el dorsal a la plaza del pueblo y pudimos ver con asombro, y con alegría, que la cantidad de corredores que asistieron a esta carrera el año pasado se había multiplicado por 10 en esta ocasión. Niños, jóvenes, personas de todas las edades, de todos los sexos y de toda condición física se daban cita en la localidad zamorana para correr la que ya va por su tercera edición, la carrera Chema Martínez. Antes de la carrera de 10 y 3.5 kms iba a haber unas cuantas para los peques. Madre mia cómo vienen las nuevas generaciones!! 

Y por allí andaba Chema, haciendo las delicias de los peques y haciéndose fotos con todo el mundo. La gente le quiere una barbaridad y eso es un alegrón porque se lo merece y se lo curra. Debo decir que con la familia Noblejas tuvo un grandísimo gesto ya que pese a estar tremendamente cansado nos llamó para que no fuéramos a tomar un café con él y charlar tranquilamente de lo divino y lo humano. 

Ya metidos en la vorágine y con los nervios propios de antes de la carrera pudimos echar un ojo rapido a la tele. A las seis de la tarde comenzaba el partido que enfrentaba al Barcelona y al Atlético de Madrid con la Liga en juego. Cuando nos pusimos a calentar, aproximadamente unos minutos antes de las 7, ya sabíamos que el conjunto catalán se había adelantado en el marcador lo cual nos dejó un sabor agridulce. Nos centramos muy pronto en la carrera y a las siete y pocos minutos dieron el pistoletazo de salida.

Rodrigo y yo quisimos correr la de tres kilómetros y medio, mi padre correría la de 10 y demostraría hasta qué punto está en la mejor forma de toda su vida. Rodrigo se volvía a colocar un dorsal en el pecho después de una importante operación en la rodilla y de una rehabilitación que ha estado haciendo a conciencia. Por mi parte después del maratón me encontraba en un pico de forma bastante bueno, estaba entrenando series haciendo los kilómetros por debajo de  3.40 y quise aventurarme a esa distancia e ir al tope desde el segundo 1. Mi ilusión era terminar entre los 10 primeros de mi categoría.



He de decir que no recordaba Villalpando tan complicado pero es verdad que este año cambiaron el circuito y la mayoría del tiempo picaba hacia arriba, con lo que me fue imposible bajar de 3.45 el kilómetro. La carrera de 10 km consistía en dar tres vueltas al circuito con lo que, cuando terminara yo mi carrera, podría ayudar a mi padre en sus últimos 4 km. El calor pegaba seriamente y apenas corría el aire lo que también dificultó un poco mi rendimiento en carrera. Cuando divisé la meta iba con la boca seca y las pulsaciones en Cuenca pero con la sensación de haber ido todo lo rápido que pude y de haberlo dado todo. Terminé mi carrera en 13 minutos consiguiendo así entrar el 14 de la general y el sexto en mi categoría, mi objetivo estaba cumplido. Al poco tiempo entró Rodrigo que hizo un carrerón y lo más importante, cruzó meta sin molestias y con un grandísimo sabor de boca. Lo de menos fue el tiempo, lo realmente importante fue que en su cara volvió a brillar el amor por este deporte y la sensación de que dentro de nada le tendremos otra vez volando por las calles.

Y faltaba mi padre. Después de sentarme 2 minutos a beber agua y a bajar un poco las pulsaciones, me fui a una de las esquinas y esperé. Justo antes de salir había empatado el atleti,  quedaba mucho aun. Mientras esperaba me informaron que todo seguía igual, faltaban todavía 10 minutos y el final prometía ser agónico. Cuando vi a mi padre debo decir que le vi con el gesto un poco torcido, creo que el calor también le estaba pasando factura y previsor de mi le estuve esperando con una botella de agua. Le dió dos tragos y me hizo una señal con el pulgar como diciendo que iba bien.

Cuando me puse a tirar de él vi que podía estar entorno a un 4.40 y de hecho a ese ritmo terminó los últimos 4 kms aunque alguno se hizo a 4.35. Cuando nos separaban unos 100 metros de la meta nos informaron que el Atleti ya era campeón de Liga, con lo cual la tarde estaba siendo perfecta. Cruzamos la meta al grito de atleeeeti atleeeti y con los brazos al aire. El tiempo de mi padre estuvo en 46 minutos pelados. Llegó muerto, sin duda puso toda la carne en el asador. 

Chema y su hermano Javier habían entrado de la mano en la carrera de 10 km y David había hecho un gran tiempo en la de tres y medio. Cuando fui a ver en qué posición había quedado yo en la clasificación es cuando saltó la sorpresa o más bien el alegrón. Pude ver que mi padre había quedado campeón de la carrera en la categoría de veteranos E!! cuando se lo dijimos apenas se lo podía creer y su cara era un poema, cuando dijeron su nombre y tuvo que subir al escenario a recoger su premio Chema me miró mostrando su alegría y su sorpresa. Mi padre subió con mi hijo en brazos y disfruto de los cinco minutos de gloria que se merece, ya que ha estado sacrificandose y trabajando y entrenando muy bien para llegar a esa carrera y hacerlo como lo hizo, de sobresaliente.



Ya por la noche y después de festejar todas las alegrías en el spa de la posada pudimos irnos a tomar algo con Shinichi. Nos hicieron una tortilla de patatas que duró 10 minutos!! Qué hambre!! Mas tarde fuimos a tomar una caña con David y más amigos y asi repasar la jugada y volver a hablar de todo. No son muchas las ocasiones que tenemos de juntarnos y momentos así los exprimimos todo lo que podemos. Mi hijo se quedó con los abuelos y por ello no pudimos quedarnos mucho tiempo con ellos. 

Al día siguiente volvíamos a Madrid con una sensación inmejorable, con la victoria de mi padre, con mi sexta posición y con el retorno de Rodrigo a las competiciones. Si Villalpando ya era especial antes de este año a partir de ahora ha adquirido una dimensión mayor.

No puedo pasar la oportunidad de agradecer de corazón el trato que siempre nos brindan los Martínez tanto a mi familia como a mí personalmente. Lejos de la admiración y el terrible respeto que los Noblejas sienten por todos los Martínez, también hay un cariño y un aprecio enorme que espero siga creciendo con el tiempo. 

Mi enhorabuena y total reconocimiento a la labor de mi padre, que ha demostrado que nunca es tarde para perseguir objetivos y que la ilusión y la fe mueve montañas. 

Aún queda la carrera Norte y Sur para ponerle la guinda a una temporada perfecta. Yo perseguiré el 39 y mi padre el 44 pero pase lo que pase esta temporada ha sido genial y la sensación de vivir todo esto con mi familia no tiene precio.

 Esto no va de marca sino de momentos, y ahí tengo yo medallas por un tubo!!